Sí, estoy felizmente soltera ¿y qué? | Impacto!

Sí, estoy felizmente soltera ¿y qué?

Sí, estoy felizmente soltera ¿y qué?

Hoy la soltería es una valiosa oportunidad de vivir, de conocerse, de darse un espacio para sí mismo.

La soltería pasó de ser un estigma a imponer un estilo de vida que tiene sus propias reglas, virtudes y anhelos. 

Hasta hace poco, estar soltera era una condición desesperante por el estigma social que debía soportarse ya que “demostraba” una cierta incapacidad e incompetencia de sostener una relación de pareja.

Ser una persona soltera significaba tener un problema, algún desperfecto. A las solteras se les veía como personas de segunda, solitarias empedernidas, disfuncionales, personas que no pudieron gozar del estatus de un matrimonio.

Pero ahora las solteras mandan en el mercado de las relaciones y han impuesto un estilo de vida que hace temblar los viejos mandatos conservadores, según los cuales el matrimonio era el único patrón de felicidad para tener hijos y familia y lograr la tan añorada “realización” social.

Hoy la soltería es una valiosa oportunidad de vivir, de conocerse, de darse un espacio para sí mismo, antes de salir del lecho de los padres al lecho del matrimonio. Los solteros de hoy disfrutan de la libertad, del mundo, de su dinero. Viajan, estudian, se cuidan y se abren camino en una sociedad estrecha de mente como la nuestra.

Según las estadísticas, la tasa de edad de matrimonio es cada vez más adulta. Se destacan, más que los matrimonios, las alianzas consensuadas temporales. Esto quiere decir que hay cada vez más gente soltera y más tiempo soltera. Se calcula que el 22% de los hogares en las ciudades son unipersonales. Es tal vez por esto que los de la generación “S” (solteros, solos y separados) gritan en la calle a todo el mundo: “Sí, soy soltero ¿y qué?”.

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