Ser un amigo(a) con derechos no es tan buena idea como parece | Impacto!

Ser un amigo(a) con derechos no es tan buena idea como parece

Ser un amigo(a) con derechos no es tan buena idea como parece

Eso de encontrarse eventualmente para mantener relaciones sexuales y compartir, sin compromisos ni lazos sentimentales, no deja buenos resultados.

Estar en este tipo de relación resulta ser una mala alternativa a la soledad.

A pesar de las muchas ventajas, este tipo de relaciones no siempre da buen resultado. Al final, uno de los dos terminará involucrándose afectivamente, con grandes expectativas y sufrirá.

Se supone que una relación entre amigos que se vuelve más íntima y sexual cuenta con la ventaja de la confianza. Ambos, muchas veces de forma tácita, acuerdan mantener la amistad, pero con casuales encuentros para el placer y el sexo, sin los compromisos de exclusividad y obligaciones que tiene una relación formal. Esto, al principio, suena divertido y práctico.

Una relación solo para el placer, sin pleitos de novios o deberes de enamorados y sin exigencias, nos permite mantener la libertad para actuar y decidir sin tener que dar explicaciones a una pareja, pero con la posibilidad de complacernos en la necesidad primaria de tener buen sexo, con alguien que conocemos, que nos gusta y nos es afín.

¿Cuáles son la características de una relación de amigos con derechos?
Hay tres aspectos básicos en este tipo de relación. Si no son acatados por ambos, se distorsionan hasta el punto en que uno de los dos resulta herido en su amor propio y seguramente sufrirá un desengaño amoroso.

Esto debes tener en cuenta si aceptas este tipo de relación:

Los “amigos con derecho” no son exclusivos
No son pareja, por tanto, no hay cabida para los celos. Cada uno puede tener relaciones con quien le plazca, aunque practicando el sexo seguro y con responsabilidad. Usar condón, para ambos, debería ser una condición no negociable.

No hay espacio para el amor romántico
No vale tener expectativas con respecto al otro porque no existe la formalidad de una relación entre ambos. Esto debería estar claro desde el primer encuentro. No esperes invitaciones fuera de la cama, ni que te presente a su familia o que recuerde una fecha especial. No esperes nada.

Es una relación sólo para el disfrute sexual
No hay pasado ni futuro, solo el momento presente. Después cada uno a su vida.
Si ambos cumplieran con estas tres reglas básicas todo fluiría a las mil maravillas y sus encuentros mantendrían la magia que envuelve la comodidad del no compromiso. Sin embargo, este prodigio de relación no siempre resulta como lo esperamos.

¿Por qué estas relaciones pierden su encanto?
Porque todos queremos y deseamos la estabilidad que nos da la relación que implica el compromiso y el apego seguro. Según estudios de Helen Fisher, antropóloga, la humanidad ha desarrollado a nivel cerebral tres sistemas para el apareamiento y la reproducción.

El instinto sexual que nos lleva a buscar un compañero para la actividad sexual. La atracción sexual selectiva. No es con cualquiera, siempre hay algo particular que nos atrae y que después alimenta el amor romántico.

El apego son los sentimientos profundos que nos unen a un compañero sexual a largo plazo, que nos lleva a quedarnos a su lado y criar a los hijos. Por tanto, la actividad sexual expresa uno de los sistemas desarrollados para la supervivencia de la especie. Mientras más tiempo dure nuestra relación de “amigos con derechos” más posibilidades hay de que uno de los dos active los otros sistemas.

Tal vez te interese leer…

¿Está en la capacidad de hacer un trío?

COMENTARIOS

WORDPRESS: 0
DISQUS: