¿Quién se ocupa de la educación sexual de los adolescentes? | Impacto!

¿Quién se ocupa de la educación sexual de los adolescentes?

¿Quién se ocupa de la educación sexual de los adolescentes?

La mayoría de adolescentes están abandonados por el estado, por sus familias y por la sociedad en cuanto a su educación y salud sexual integral.

Un tema importante por la legalización del aborto.

Se puede constatar la enorme distancia existente entre los discursos relativos a la necesidad de proveer a los y las adolescentes de educación sexual integral y apoyo para que se cuiden a sí mismos y la realidad cotidiana en las instituciones públicas y privadas.

Viendo las marchas relacionadas con la despenalización del aborto, parecía proyectarse una imagen de gente joven a quien los adultos habíamos apoyado en su evolución y su concientización, plenos, claros en sus propósitos.

A pesar de esta impresionante manifestación intergeneracional, la mayoría de los adolescentes de este país están, en cuanto a educación y salud sexual integral, abandonados por el estado, por sus familias y por el resto de la sociedad.

Según estudios de UNICEF, el 15% de los nacimientos en Latinoamérica son de embarazos adolescentes: seis de cada 10 no son planificados. El 16% proviene de madres adolescentes de entre 15 y 19 años (en algunas provincias equivale al 25%).

El 69% de esas adolescentes no planearon ese embarazo. Estas cifras tienen muchas explicaciones, pero una muy importante: hasta hora el problema no ha sido atacado de una manera adecuada y sostenida en el tiempo.

Muchas personas de buenas intenciones, se rasgan las vestiduras contra la despenalización, contraponen un argumento que nunca había sido esgrimido desde ese mismo sector: la necesidad de educación, cual si fuera un descubrimiento reciente.

Pareciera un mantra que alguien dejó de recitar y mágicamente fueron reemplazados los múltiples esfuerzos de educación sexual por abortos que hubiesen sido voluntariamente definidos.

El problema es muy serio y exige esfuerzos consistentes y medibles. La ley de educación sexual integral no ha sido refrendada por muchas provincias, los esfuerzos de crear asesorías de salud integral para adolescentes se topan con dificultades de recursos económicos y humanos para el mantenimiento de una mínima estructura que ayude desde la escuela, que es prácticamente la única institución ya sea del estado o privada que cotidianamente tiene contacto con ellos.

El suicidio visto como salida en grupos de pares, el acoso, la violencia social e intrafamiliar y la falta de proyectos parecen afectar a chicas y chicos que esperan apoyo y protección de sus mayores, pero también responsabilidad pública en aspectos claves del cuidado en una etapa de la vida de particular fragilidad.

El aborto sin dudas requirió una discusión vasta y profunda; la sociedad ha logrado dársela en la calle y en el parlamento. Falta ahora volcar parte de esos contenidos en políticas que logren cambiar radicalmente la situación, con metas claras, entre las que tiene que estar presente el educar también a los adultos.

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