Masaya bajo ataque de fuerzas de gobierno de Daniel Ortega | Impacto!

Masaya bajo ataque de fuerzas de gobierno de Daniel Ortega

Masaya bajo ataque de fuerzas de gobierno de Daniel Ortega

"Basta de violencia" gritan este jueves los habitantes de Masaya al resistir la ofensiva del gobierno de Daniel Ortega, que por cuarto día consecu

“Basta de violencia” gritan este jueves los habitantes de Masaya al resistir la ofensiva del gobierno de Daniel Ortega, que por cuarto día consecutivo busca retomar el control de la ciudad declarada en rebeldía.

Ante nuevos ataques desde la mañana, una comitiva de obispos católicos de Nicaragua llegó a la ciudad, 30 km al sur de Managua con el fin de “evitar otra masacre”.

Pobladores de la ciudad se volcaron a las calles llorando, de rodillas y agitando banderas blancas de la paz, y azul y blanco para recibir a los obispos.

Un equipo de AFP en el barrio Monimbó, foco de la resistencia en Masaya, constató el disparo de armas de fuego y morteros de fabricación casera, mientras pobladores denunciaron que las tropas gubernamentales prendieron fuego a algunas casas.

El secretario de la Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos (ANPD), Álvaro Leiva, denunció que hay un uso de la fuerza “de manera desproporcionada” y que están siendo empleados fusiles AK 47 y Dragonov, que son armas de combate que solo el ejército puede utilizar.

“Hago un llamado al presidente Ortega que detenga la matanza en contra de pueblo de Monimbó”, manifestó Leiva, tras considerar que “es incongruente hablar de diálogo y estar asesinando a mansalva al pueblo”.

Pobladores también reportaron ataques a la ciudad turística de Granada, donde grupos antimotines usaron palas mecánicas para removar las barricadas.

“Es lamentable ver a nuestros hermanos cómo caen. Si tuviéramos armas, sería armas contra armas, pero esto es muy desigual. Ayúdenos contra estos asesinos que están matando a nuestro pueblo”, imploró a AFP un poblador de Monimbó, que no se identificó.

Habitantes de este poblado salieron a las calles con machetes y morteros de fabricación casera para defenderse del asalto.

El dirigente estudiantil Cristian Fajardo, del Movimiento 19 de Abril, dijo a AFP que se escucharon detonaciones de armas de fuego en el norte de la ciudad por donde “avanzan unos 500 hombres encapuchados y fuertemente armados”.

La población se mantuvo encerrada en sus casas mientras antimotines y hombres encapuchados y armados recorrieron las calles disparando y quitando las barricadas, según videos mostrados en la televisión.

– “El dolor es grande” –

“El dolor en Nicaragua es grande, un pueblo desarmado está siendo masacrado. Las ciudades están en manos de bandoleros”, lamentó el jueves el arzobispo auxiliar de Managua, Silvio Báez, antes de viajar a Masaya junto a la delegación del miembros del clero.

La iglesia ha llamado al presidente a permitir elecciones generales anticipadas en marzo de 2019 para aliviar la tensión. Pero hasta el momento, el gobierno no ha respondido a esta demanda en el diálogo con la oposición, mediado por los obispos.

Exguerrillero de la revolución sandinista, Ortega, cuyo tercer mandato presidencial consecutivo concluye en 2021, es acusado de nepotismo y de instaurar, con su esposa y vicepresidenta Rosario Murillo, un gobierno autocrático y corrupto.

Las manifestaciones contra el gobierno comenzaron el 18 de abril en rechazo a una reforma al sistema de seguridad social, pero se ampliaron para demandar justicia por las muertes y la salida del poder de Ortega.

“El pueblo no se rinde”, “Fuera Ortega”, “No a la dictadura orteguista”, se lee en paredes de Masaya, una de las ciudades más combativas en la insurrección popular que, liderada por el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), derrocó al dictador Anastasio Somoza en 1979.

Los ataques ocurren un día después que el gobierno de Ortega invitara a organizaciones internacionales como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, a visitar Nicaragua para verificar la situación de violencia en el país.

Tal invitación era un requisito para reanudar el diálogo entre el gobierno y la oposición, mediado por los obispos, para buscar una salida a la crisis que vive el país centroamericano.

Sin embargo, tras los ataques no quedó claro si los jerarcas católicos volverían a convocar el diálogo.

 

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