Leyendas de Guatemala: La Llorona | Impacto!

Leyendas de Guatemala: La Llorona

Leyendas de Guatemala: La Llorona

Leyendas de Guatemala

Ese terrible grito a todos nos eriza la piel, que si se escucha lejos, esta cerca, y si se escucha cerca, esta lejos, este temible ser, conocido como: La Llorona, ocupa el primer lugar en las leyendas de la tradición oral guatemalteca.

Según las tradiciones orales de nuestro país, existe una mujer vestida de negro que deambula por las noches cerca de los lugares oscuros en donde hay agua que corre o los ríos. María de los Remedios es una desdichada mujer que, por amor prohibido, ahogó a su hijo recién nacido en las aguas de un río. Desde ese momento se encuentra condenada a vagar por las calles, campos y ríos de las ciudades en busca del cuerpo de su hijo.

Con gritos suplicantes, largos y aterradores asusta a las personas, cuando llora lejos significa que está cerca y cuando lo hace de cerca significa lo contrario. Cuentan las historias que quienes la han escuchado ya no pueden caminar, su paso se hace más pesado y lento y sienten un aire tan frío, con la presencia de este ser sobrenatural, que casi les paraliza el corazón.

La leyenda de la Llorona es una de esas historias que nadie sabe donde se origina. En cualquier rincón de Guatemala hay una versión de la mujer fantasma que vaga por las calles de la Ciudad mientras llama a llantos a sus hijos perdidos.

Se dice que si el grito se escucha lejos, ella se encuentra cerca, pero si se escucha cerca, ella se encuentra lejos.

Leyenda

María, mejor conocida como La Llorona, era una mujer joven y bella de familia acomodada y tuvo la fortuna de casarse con un hombre igual o más rico que ella, mayor de ella.

Conforme el paso de los años, el amor que le sentía se iba esfumando, tan así, que una vez que el salió de viaje, ella conoció a su amor prohibido, Juan de La Cruz.

En ese amorío ocurrió lo inevitable, María quedo embarazada de Juan, y su esposo no estaba enterado de lo ocurrido. Por naturaleza, el embarazo se le iba notando cada vez más, hasta que este el niño llegó a nacer, y se le puso por nombre Juan, igual que el padre, al mes de haber nacido el niño, su esposo, estaba de regreso en la ciudad. Por tal motivo, y gracias a la desesperación,espero a que llegara la noche, agarro a su hijo, y envuelta en un manto negro, igual que su vestido, salió de su casa con dirección a un río, ubicado a pocos metros de su casa.

Al llegar al mismo, sumergió a su hijo hasta el fondo del río, al acto, su rostro se comenzó a desfigurar, sus ropas se rasgaron, y ya no se supo nada más de ella.

Al día siguiente, Juan de La Cruz, busco desesperadamente, al niño y a la madre, llegado el ocaso de día, se sentó en una fuente, lamentándose, y entonces escucho un grito que le erizo la piel y casi le paralizó el corazón.

¡AY!¡AY!¡AY!¿¡DÓNDE ESTÁS JUAN!?¿¡DÓNDE ESTÁS HIJO MÍO!?

¡AY!¡AY!¡AY!¿¡DÓNDE ESTÁS JUAN!?¿¡DÓNDE ESTÁS HIJO MÍO!?

Al oír esto, Juan de La Cruz, se empezó a lamentar aún más:

¡AY!¡AY!¿¡POR QUÉ LO HAS HECHO!?¿¡POR QUÉ LO HAS HECHO, MARÍA DE LOS REMEDIOS!?¿¡POR QUÉ LO HAS HECHO!?

Desde ese día, ya no se supo nada más de Juan de La Cruz, que destrozado, se fue del pueblo, y ya nunca volvió a aparecer.

Si escuchas un grito desgarrador que diga: ¡AY!¡AY!¡AY!¿¡DÓNDE ESTÁS HIJO MÍO!?, te recomendamos, tener cuidado.

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