'Hagan algo para que lo liberen', pide esposa de guatemalteco con COVID-19 | Impacto!

‘Hagan algo para que lo liberen’, pide esposa de guatemalteco con COVID-19

‘Hagan algo para que lo liberen’, pide esposa de guatemalteco con COVID-19

Coronavirus

Salomón Diego Alonso fue en agosto pasado uno de los más de 600 inmigrantes arrestados en la mayor redada en una década en EE.UU., hoy este guatemalteco batalla contra el coronavirus en un centro de detención.

‘Él me dijo, me llamó él antier, y me dijo: ‘estoy muy enfermo, me sacaron la prueba el domingo, me salió positivo. Dice que estoy contagiado por coronavirus’, relata con voz de angustia a Efe su esposa, Angelina, quien, vía telefónica, clama por su liberación.

Sin muchas opciones para cambiar la situación de su esposo, Angelina grabó junto a su pequeña un video que se difunde en la página de Facebook de la organización Misisipi Resiste, en el que narra la situación de este inmigrante, de 25 años que desde el 7 de agosto del año pasado quedó bajo custodia de las autoridades estadounidenses.

En esa fecha, agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, en inglés) se dirigieron a siete plantas de procesamiento de alimentos ubicada en seis ciudades de Misisipi para detener a trabajadores inmigrantes, en su mayoría centroamericanos y mexicanos, cuya situación migratoria era irregular. En una de ellas trabajaba Solomón, que fue arrestado durante la operación.

ESPERAMOS LA VOLUNTAD DE DIOS

‘Estoy aquí nada más preocupada, esperando qué va a pasar con él’, agrega esta mujer, mientras recuerda que la hija de ambos, que cumplirá 9 años el próximo 19 de junio, teme lo peor.

Angelina llevaba cuatro meses residiendo en EE.UU. cuando ocurrió la redada. Habían esperado siete años para reunirse como familia en ese país, después de que él saliera la aldea del municipio de San Mateo Ixtatán, en Guatemala, donde él nació.

Salomón viajó dejando a su esposa y su niña de entonces diez meses de edad, y con quienes se reencontró poco antes de agosto.

‘Apenas estamos llegando y nos volvieron a separar otra vez’, lamenta Angelina, al asegurar que a ella y a su hija se les rompe el corazón de pensar que ‘él pueda morirse con esa enfermedad’.

Sobre su hija, Angelina señala que ‘se siente muy triste, llorando por su papá’. ‘No quiero que mi papa se muera -afirma le dice-, yo todavía estoy conociendo a mi papá’.

La pandemia se ha sumado a la tragedia que vive esta familia desde la redada. Angelina, su hija y un hermano de Salomón que es menor de edad viven de ayudas que reciben para pagar su vivienda y las cuentas.

‘Si él se muere, qué voy a hacer, cómo voy a quedar aquí, qué va a pasar conmigo aquí con mi hija’, afirma y mientras pide ‘que hagan algo para que lo liberen, para que puedan sacarlo de ese lugar’.

‘Dios con nosotros, pues esperamos la voluntad de Dios que haga un milagro, que lo cure, que lo sane’, asevera.

EN CAUTIVERIO Y ENFERMO

Durante este tiempo, Salomón, quien permanece en el centro de detención en Richwood, en Luisiana, sufrió una gripe para la que, explica Angelina, le dieron medicamentos.

Ella ha podido ver a su esposo en dos ocasiones y en marzo pasado esperaba que pudieran encontrarse de nuevo, pero el coronavirus se interpuso, ya que las visitas fueron suspendidas como parte de las medidas para evitar su propagación.

Todo cambió el martes de la semana pasada, cuando Salomón empezó a sentir dolor de cabeza y fiebre en la noche, pero, según su esposa, no fue hasta la mañana siguiente cuando el personal a cargo preguntó sobre su situación.

Durante una conversación telefónica posterior, él le comunicó a su esposa la gravedad de su estado: ‘Me chequearon que estoy grave’, recuerda Angelina que le dijo su marido, quien también le explicó que el miércoles había sido trasladado a cuarto más pequeño y que el sábado lo llevaron a otro espacio junto a otro detenido, al parecer con la misma condición.

Cifras del ICE indican que 105 inmigrantes detenidos han dado positivo al COVID-19, además de 25 empleados de esos centros.

UNA SITUACIÓN DE URGENCIA

La organización Alianza de Inmigrantes para Justicia y Equidad denunció en un comunicado que Salomón ‘está experimentando síntomas respiratorios tan graves que corre el riesgo de morir’ y advirtió de que el ICE no lo ha entregado al cuidado de médicos en un hospital.

La nota destaca que, durante una audiencia en una corte celebrada este jueves, un juez pidió a este inmigrante que dijera su nombre, a lo que el guardia que lo custodiaba respondió: ‘No puede hablar. No tiene la capacidad pulmonar para hablar’.

Según esta organización, Alonso le reveló a su abogado que los oficiales de ICE ‘lo visitan solo dos veces al día y se siente demasiado débil para levantarse de la cama’. EFE

 

 

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