Guatemala ha llegado a un "quiebre" con su sistema de salud en plena pandemia | Impacto!

Guatemala ha llegado a un “quiebre” con su sistema de salud en plena pandemia

Guatemala ha llegado a un “quiebre” con su sistema de salud en plena pandemia

El hilo conductor de la pandemia en Guatemala lo ha contado día a día en sus informes y recomendaciones al Gobierno y a la sociedad la defensora de la Salud de la Procuraduría de los Derechos Humanos (PDH), Zulma Calderón, quien considera que el sistema sanitario local ha llegado a su "quiebre".

La epidemióloga, con 25 años de experiencia, maestra en Salud Pública y en Derechos Humanos, además de tener una especialización en Administración Hospitalaria, conoce hasta el tuétano del sistema sanitario guatemalteco. Lo ha vivido en la piel y con mayor énfasis en la temporada de COVID-19, tras visitar docenas de veces los hospitales donde se libra la guerra con la enfermedad.

A sana distancia, en una entrevista por videollamada con Efe, Calderón reitera que “históricamente la salud pública en Guatemala no ha sido una prioridad, pues el país cuenta con un sistema de salud de los más inequitativos en el mundo, con muchas injusticias” e inaccesible “a un 40 por ciento de la población”.

Para la pandemia, sin embargo, hubo un indicio esperanzador cuando, una vez aprobado el estado de calamidad el 6 de marzo -y que ha sido prorrogado en el Congreso seis veces más- se suscribieron préstamos y ampliación del presupuesto para poder, ahora sí, con más de 208 millones de dólares exclusivo para la atención a la COVID-19, dignificar a los pacientes. Pero la ilusión se derritió enseguida.

A la fecha, según datos oficiales, solo se ha ejecutado el 15 por ciento de esos 208 millones de dólares.

GOLPE DE REALIDAD

“Lejos de fortalecerse los sistemas de salud (de Guatemala) se les ha debilitado más. Hemos llegado ya a ese quiebre, porque hoy los servicios de salud y nuestro sistema abandonado, enfrenta uno de los retos más importantes que ha enfrentado en su historia”, esgrime Calderón.

Advierte que, “aunque se trate de decir otra cosa, es un sistema de salud que está colapsado prácticamente en su totalidad, que está fracturado y que ya no puede dar respuesta a la situación grave del país que enfrenta en este momento”

Guatemala ha registrado 2.037 fallecidos y 52.635 casos confirmados de coronavirus acumulados en 145 días. La incidencia de casos por cada 100.000 habitantes ronda los 317 y la tasa de mortalidad alcanza los 12,3 por la misma cantidad de personas.

En ese contexto, todos los hospitales han mostrado síntomas de escasez de medicamentos, de protección para el personal de salud, de falta de pagos para médicos y enfermeros, de sobrepoblación y falta de personal.

Calderón subraya que “el actual Gobierno no es responsable de haber encontrado la situación así”, sin embargo, apunta que “hay que reconocer que sí es responsable de la forma cómo está manejando la pandemia en este momento”.

¿NUEVA NORMALIDAD?

Un actor insospechado entró a escena hace cerca de dos meses, en plena escalada de casos y muertes por el virus. El doctor Edwin Asturias, infectólogo y pediatra reconocido con amplia trayectoria en Estados Unidos, llegó a Guatemala de vuelta a su país para encabezar la Comisión Presidencial de Atención a la Emergencia COVID-19 (Coprecovid).

Su nombramiento fue celebrado en diversos frentes, pero sus decisiones han dejado más de una ceja levantada. Calderón cuestiona que el pasado 27 de julio el Gobierno decidiera poner fin al confinamiento y abrir el país, justo en “uno de los momentos más críticos en relación a la escalada de los casos que tenemos”.

A través de dicha comisión presidencial, que trabaja en alianza con el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social, “se ha logrado ser ese puente y contar con ese aval técnico para tomar esas decisiones”, argumenta Calderón, quien lamenta además que se haya incorporado un tablero electrónico usado para “justificar” las decisiones.

“Debiese de ser que los indicadores que estén incluidos en ese tablero sean los que sustenten las decisiones técnicas y no al contrario, no la manipulación de esos datos, sustentar y ser ese puente para la apertura del país en este momento”, acentúa.

El tablero electrónico fue inaugurado por el Ministerio de Salud a mediados de julio y con base en sus datos se regula la actividad económica y de movilidad en cada uno de los 340 municipios del país, mediante un sistema de alertas por colores.

En una de sus docenas de visitas a hospitales para verificar las condiciones de la pandemia, una paciente en cuidados intensivo le indicó, con suma dificultad para respirar, que se estaba sintiendo “mejor”. Su historia la dejó marcada.

“Ella estaba luchando por estar con vida. A dos camas de ella estaba también ingresada su mamá. La esperaba en casa una hija de once años y en los últimos diez días ha debido enterrar a cuatro familiares cercanos”, narra.

Conmovida, Calderón reconoce que ha vivido “uno de los mayores retos” en sus 25 años de carrera. “He visto muchas situaciones difíciles en el sistema de salud, pero lo que he logrado evidenciar, lo que hemos logrado documentar en este año, han sido situaciones que me han golpeado mucho como médico, como guatemalteca, como mamá, como ser humano”, agrega.

Son esos golpes los que le hacen recobrar la fuerza para seguir fiscalizando en un país reacio a las interrogantes. Zulma Calderón se analiza, además, como “la voz de los pacientes, pues es en función de ellos que se centra nuestro trabajo, pero también de darle voz a todos los trabajadores y personal de salud, que indiscutiblemente se han convertido en héroes en este país”.

La defensora de la PDH afirma que continuará la inmersión en los pasillos de hospitales colmados de gente que necesita respirar, que lucha por oxígeno y por un “sistema de salud justo y equitativo”. EFE

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