El debate del sexo con robots llega al Parlamento Europeo | Impacto!

El debate del sexo con robots llega al Parlamento Europeo

El debate del sexo con robots llega al Parlamento Europeo

Mientras el uso de las 'sex machines' gana terreno, la Campaña contra los robots sexuales alerta de los peligros de su normalización.

Un café que nó solo ofrece capuchinos...

¿Puede ser un cortado… y una felación? Ésta no es una petición surrealista, tampoco el guión de una película, sino una realidad en Ginebra, Suiza.

Allí hay un local comercial que bien podría llamarse Starfucks, pero no, es el Fellatio Café. Además de pedir un expreso, un capuchino o un americano, este local ofrece sexo oral por parte de robots.

La idea original proviene de Tailandia y los suizos han sido los primeros en desarrollarla en Occidente. ¿Un robot como acompañante sexual? Sí, la tecnología al servicio del demandante.

Los clientes pagan hasta 60 francos suizos (unos 53 euros) por una taza y 10 minutos de acto sexual. La primera pregunta que hay que hacerse es: ¿las personas que quieren este tipo de servicio no son capaces de ligar en el mundo real? ¿Tienen miedo al compromiso? ¿Falta de habilidades sociales? ¿Curiosidad? ¿O quizás un poco de morbo?

“Puede ser por lo novedoso, por buscar estímulos, incluso por dificultades para tener relaciones íntimas con personas reales”, explica la sexóloga y presidenta de la Sociedad Internacional de Especialistas en Sexología (Sisex), Miren Larrazabal. “Son servicios donde no hay ningún tipo de emoción ni apego“, añade.

Estas prácticas han generado un debate intenso. Ya hay organizaciones que alertan sobre los riesgos éticos del uso de los robots sexuales. Una de ellas es la Fundación para la Responsabilidad Robótica (FRR) que promueve el diseño y la política responsable de los androides en la sociedad.

Se alteran las reglas del consentimiento sexual, y en segundo lugar, se profundiza la idea de la mujer objeto“, expone en un informe de 2018. La industria del sexo tecnológico es una novedad que está transformando el mercado.

True Companion es una de las empresas que ofrece estos servicios en el mundo. El CEO de la compañía, Douglas Hines, declaró en el estudio de la FRR que la utilización de estos aparatos “ayuda a que los deseos y fantasías sexuales de sus dueños cobren vida y solucionen también las necesidades sociales“.

Hines tiene a la venta desde 2010 a Roxxxy una robot que amenaza con acabar con el reinado de las muñecas inflables.

Mide 1,70, pesa 55 kilos y está disponible con variantes y precios que oscilan los 10.000 dólares. Un oferta que es rebatida por asociaciones como Campaña contra los robots sexuales.

El mes pasado esta organización realizó una petición a través de una carta pública al Parlamento Europeo en la que alertó sobre los peligros de la normalización de las muñecas y los robots sexuales.

Estos productos promueven la cultura de objetivación del cuerpo femenino. Además el uso de los mismos no ayuda a las personas a desarrollar sus propias habilidades“, afirman fuentes de la asociación que lucha para evitar la deshumanización de las mujeres promoviendo la esclavitud sexual.

No se ha estudiado el perfil del usuario de este tipo de tecnología. “Llamaría la atención si fuera la única manera de satisfacción por parte de un consumidor“, explica la especialista Larrazabal. “Lo importante es tener variadas experiencias sexuales“.

Lo cierto es que a quienes le seduce la idea de los robots sexuales, poco trabajan en la seducción. Porque pese a que son cada vez más reales, son pocos los aparatos que tienen la función para decir ‘no’.

Tal vez te interese leer…

¿El sexo con robots se cataloga como infidelidad?

COMENTARIOS