Ecuador: el drama de sepultar un cuerpo en Guayaquil | Impacto!

Ecuador: el drama de sepultar un cuerpo en Guayaquil

Ecuador: el drama de sepultar un cuerpo en Guayaquil

Coronavirus

Se perdió el rastro de las muertes por coronavirus

Los muertos acumulados en esta ciudad son tantos que están construyendo un nuevo cementerio y llevaron cuatro contenedores gigantes para guardar los cuerpos mientras tienen espacios para enterrarlos o alcanzan los turnos en el crematorio. Esta es la historia de cómo colapsó allí el sistema fúnebre.

“Este tema del coronavirus es lo más similar a recibir un bombardeo”.

Esas fueron las palabras con las que Jorge Wated describió en ‘NTN24’ la situación inverosímil que atraviesa la segunda ciudad más importante de Ecuador al no poder enterrar a todas las personas que se están muriendo. En tiempos de pandemia, hay tantos cadáveres en las casas, las calles y los hospitales de Guayaquil que el Gobierno Nacional nombró a Wated para dirigir la Fuerza de Tarea Conjunta recientemente creada y cuyo propósito precisamente es agilizar el levantamiento de cuerpos.

Guayaquil y la provincia donde la ciudad está ubicada, Guayas, están siendo fuertemente golpeadas por el brote pues allí se concentra cerca del 70% de los contagios por Covid-19 que hay en todo Ecuador. En la práctica, la estadística se siente en el colapso de las funerarias, los cementerios y los crematorios.

Durante la pandemia, el Gobierno redujo los papeles para poder enterrar a una persona muerta y ahora solo exige que haya un certificado de defunción en el que un médico especifique la causa de la muerte. Además, se requiere que la Policía avale el levantamiento y que una funeraria disponga del cuerpo. En la contingencia sanitaria, si la familia no ha contratado un servicio fúnebre, el Estado enterrará el cuerpo.

Pero aún así la ruta para sepultar o cremar un cadáver en Guayaquil no da a basto ante el incremento del 35% de los fallecimientos que ha habido en la ciudad entre enero y marzo, en comparación con 2018, según el Gobierno. Los muertos por Covid-19 y por otras causas son tantos que ya no hay lugares suficientes para enterrarlos a todos.

“Hay tres empresas de cremación en Guayaquil y todas colapsaron porque las cremaciones son una por una. No se puede hacer una cremación así cuando tienes como 100 muertos. Tienes que actuar como en tiempos de guerra y más porque los muertos también contagian el virus”, dijo a France 24 Francisco Andino, exministro de Salud Pública de Ecuador y epidemiólogo presente en varias de las mesas técnicas de profesionales sanitarios que buscan soluciones.

Las imágenes de cuerpos incinerados en las calles a manos de sus familiares desesperados o los videos de ciudadanos pidiendo a gritos que entierren a sus seres queridos llevó a que el 28 de marzo el vicepresidente del país, Otto Sonnenholzner, considerara hacer entierros colectivos en fosas comunes. Incluso dijo que ya había hablado con la alcaldesa de Guayaquil, Chyntia Viteri, para encontrar un cementerio donde pudieran hacer esos sepelios.

Pero ante la ola de indignación que generó la propuesta, tan solo dos días después el mandatario ecuatoriano Lenín Moreno dio la orden de hacer entierros individuales. En consecuencia, la Fuerza de Tarea Conjunta está terminando un cementerio para poder albergar a partir de la próxima semana el exceso de muertos que hay en Guayaquil.

Por más que este colectivo especializado trabaje las 24 horas recolectando cadáveres, todavía no termina la labor y la situación está en un punto en el que incluso la alcaldesa de Guayaquil pidió que le otorguen el poder de levantar cuerpos, pues hasta ahora solo la Fuerza de Tarea y las funerarias lo pueden hacer. Otra de las medidas, que en otros tiempos sonaría irreal, es que Viteri llevó a la ciudad cuatro contenedores con refrigeración para ponerlos en diferentes hospitales y guardar allí a los cadáveres mientras los pueden enterrar o cremar, como lo dijo la alcaldesa en una rueda de prensa virtual. France 24 se comunicó con su oficina de prensa, pero no fue posible hablar con la dirigente porque la aquejaban los síntomas del Covid-19 que padece.

Mientras un nuevo cementerio y todas las cajas metálicas gigantes para albergar cuerpos se hacen realidad, el drama de los cadáveres sin enterrar continúa y uno de los problemas más difíciles de resolver es que no se sabe cuántos muertos siguen en las calles y casas de Guayaquil, ni cuántos de ellos fallecieron a causa del Covid-19.

“Hay un principio epidemiológico: enfermedad que no la buscas, enfermedad que no encuentras. Si tienen pruebas limitadas, no van a encontrar las cifras de contagiados ni hacer el cerco que se necesita. Además, el Gobierno solo hace lecturas de los positivos que salen en laboratorio, pero no de los casos con todos los síntomas clínicos ni de los muertos”, sostuvo Andino.

Como lo explica, hay un alto subregistro en Guayaquil y en el país entero porque no hay pruebas suficientes. El Gobierno Nacional sostiene que hasta la fecha ha realizado casi 10.000 exámenes en todo el país, que tiene una población de 16 millones de habitantes. Por eso, el mismo presidente dice que la estadística de 3.163 positivos por coronavirus al 2 de abril “no significa que sean los únicos contagiados”. Ante la ausencia de cifras exactas, los funcionarios nacionales en Guayaquil tampoco hablan de muertos por coronavirus.

Los únicos números confirmados por el Gobierno son escabrosos: en tres días desde finales de marzo hasta el 1 de abril, la Fuerza de Tarea pasó de “levantar los cuerpos de 30 fallecidos diarios a 150” solo en Guayaquil, pero la cifra incluye todos los decesos, sin distinguir a quienes murieron por el brote. Este número está lejos de las muertes que inscribió la Registraduría Civil en Guayas, que en dos días fueron casi 700 según lo reveló el diario ‘Expreso’, y parece surreal frente a los 82 muertos por Covid-19 de los que habla el Gobierno en Guayaquil.

Los clamores por un entierro llegaron a las redes sociales

Ante la falta de cifras claras, la magnitud se evidencia en un hecho: el 30 de marzo Wated aseguró que en 24 horas la fuerza a su cargo recogería a todos los cuerpos de la ciudad. Dos días después dijo que reconocían “cualquier error” y el 3 de abril continúan levantando cadáveres, a la par que siguen las quejas en redes sociales.

En ese escenario, la periodista Blanca Moncada del diario ‘Expreso’ creó un hilo en Twitter para precisar la ubicación donde está un cadáver y la persona a la que pueden llamar las autoridades, y antes de publicarlos los verifica. Junto con la usuaria @Belliiisima89 comenzaron a reunir todas las muertes de las que saben y pueden contrastar la información.

Moncada nutre el hilo de la información que le llega por chats de prensa en WhatsApp y con las denuncias que le hacen directamente los familiares de algún fallecido. “Al terminar la tarde, cada día, ya he recibido alrededor de 15 o 20 notificaciones, pero no todas son de cadáveres recientes. Me vuelven a enviar algunas porque no les han solucionado y es que hay casas con cadáveres desde hace 4 o 5 días”, explicó a France 24 la periodista. Al drama se une que hay familias a las que el Estado les dice que sí recogerá los cuerpos pero ofreciéndole solo dos opciones: cremación con otros cadáveres o esperar con su familiar fallecido en casa hasta que consiga una funeraria, como lo relató Moncada en el periódico donde labora.

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Trabajar basados en proyecciones: una solución a la vista

A los muertos de Guayaquil y a la falta de claridad en las cifras se suman las bajas del personal sanitario. Andino sostiene que un 40% de los médicos y enfermeros de Guayaquil están en cuarentena, ya sea porque se contagiaron o porque tuvieron contacto estrecho con algún paciente positivo.

La misma exministra ecuatoriana de Salud Pública Catalina Andramuño renunció a su cargo el pasado 21 de marzo en plena crisis de la pandemia argumentando que le imponían funcionarios “que no tienen conocimiento de salud pública y de la realidad frente a esta situación”, y que además “no se ha recibido ninguna asignación presupuestaria por parte de la autoridad competente para el manejo de la emergencia”, como lo aseguró en su carta de renuncia.

Una solución podría estar en el Proyecto Covid-19 que coordina Héctor Hugo. El español Carlos Bort, que colabora con el plan, elaboró una proyección de cuántos contagiados podría haber realmente en la región de Madrid y luego extrapoló el modelo para Guayas. Sus cálculos apuntan a que en la provincia ecuatoriana no hay 2.200 contagios como dice el Gobierno Nacional, sino que la cifra podría estar en 350.000, de los cuales podrían morir alrededor de 3.500 personas. Luego de los estudios, el gobierno de Lenín Moreno comenzó a usar públicamente esta cifra.

Por más crudas que suenen las estadísticas, Héctor Hugo explica que una proyección más cercana a la realidad puede potenciar la toma de decisiones. Su propuesta, que ya la está transmitiendo al Gobierno nacional, es que esos datos se identifiquen los lugares donde podría haber más contagiados y luego hacer cercos epidemiológicos, cerrar barrios o ciudadelas con servicios dentro como tiendas y farmacias. “Así se puede mitigar el impacto del coronavirus y aislar los casos debidamente”, explicó Hugo.

Andino, quien también trabaja en el Proyecto Covid-19, agrega que otra de las soluciones está en incrementar el número de pruebas. “Que los países no se equivoquen como nos equivocamos nosotros. Primero se necesita seguridad completa tipo escafandra para los sanitarios, y lo segundo es hacer pruebas rápidas con tratamiento oportuno para evitar que más gente vaya a los hospitales”, concluyó el epidemiólogo.

Pero para muchos será tarde pues mientras llegan las nuevas pruebas o se planea otro modelo de salud pública, decenas de familias de Guayaquil siguen sin poder enterrar a sus muertos.

 

 

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