Ciegos nicaragüenses se profesionalizan como masajistas shiatsu | Impacto!

Ciegos nicaragüenses se profesionalizan como masajistas shiatsu

Ciegos nicaragüenses se profesionalizan como masajistas shiatsu

Alternativa laboral

En Nicaragua se han graduado 54 ciegos de los 100 que abarca el programa en su primera etapa.

En una sala color verde ambientada con música instrumental, Jason Pérez, quien quedó ciego en un accidente, aprende a realizar masajes shiatsu, una antigua terapia japonesa con la que espera ayudar a personas enfermas y estresadas a calmar sus dolores.

“Atiendo a personas con estrés, insomnio, con dolores lumbares, de hueso, tendones, articulaciones, que padecen migraña, derrames faciales en parte de la cara y lesiones en la columna”, cuenta este hombre de 24 años durante una sesión práctica en la Universidad de Medicina Oriental Japón-Nicaragua, en Managua.

Hace cinco años sufrió un accidente en su motocicleta que le desprendió las córneas. Quedó ciego y perdió su trabajo en un taller de reparación de celulares.

La necesidad de trabajar para ayudar a su esposa e hija lo motivó a estudiar el sistema Braille y entrar al curso de dos años de shiatsu que ofrece esa institución desde 2009 de manera gratuita a los invidentes.

Cerca de él, Amelia López, una joven con ceguera parcial por una catarata congénita agravada por un glaucoma, masajea a una mujer de 65 años parapléjica. Amelia estudia para instalar su propia clínica de masajes.

Mientras que Nelson Cuadra, de 21 años, quien está quedando ciego a causa de una hidrocefalia, dice que su “sueño es salir adelante con el shiatsu”.

Nicaragua es el segundo país del mundo, después de Japón, que ofrece cursos profesionales para ciegos en la técnica shiatsu, afirma el rector fundador de la universidad, el japonés Haruo Yamaki.

El proyecto, auspiciado por la cooperación japonesa, surgió a raíz de un censo nacional realizado en 2009 que determinó la existencia de 126.316 nicaragüenses con algún tipo de discapacidad, de los cuales unos 19.000 son invidentes.

Según el estudio, más de 50.000 de los discapacitados están desempleados, unos 17.000 tienen problemas de adicción, están en cama o carecen de protección familiar, y la mayoría tiene baja escolaridad.

Para ayudar, la universidad abrió el diplomado teórico y práctico para ciegos, que ha atendido a alrededor de 9.000 pacientes que acuden por diferentes males.

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