Ancianos en Japón quieren ir a la cárcel para sentirse acompañados | Impacto!

Ancianos en Japón quieren ir a la cárcel para sentirse acompañados

Ancianos en Japón quieren ir a la cárcel para sentirse acompañados

Muchos ancianos roban para que los lleven presos con tal de no sentirse solos, pues en la cárcel están acompañados y tienen una mejor calidad de vida.

Las personas mayores en Japón sufren de soledad extrema.

Los adultos mayores en Japón son una comunidad que vive en el olvido. La gran mayoría de ellos no tienen familia y si la tienen, los han abandonado.

La vejez en Japón es una edad complicada, pues los viejos dejan de tener un función en la sociedad, lo que hace que sean dejados a un lado.

Por esta razón, se ha desatado un grave fenómeno social en el que los adultos mayores deciden robar para ir a prisión, pues descubrieron que perdiendo su libertad podrían recuperar su vida.

En la Cárcel de Fuchu en Tokio, más de una cuarta parte de los internos son mayores de 65 años, muchos son detenidos por pequeños robos. En otras cárceles como la de Iwakuni, hay aproximadamente 70 encarceladas con más de 65 años, la mayor de ellas tiene 88 años.

Las mujeres dicen sentirse protegidas, incluso aseguran que estando libres su salud empeora.

Muchos ancianos roban para que los lleven presos con tal de no sentirse solos, pues en la cárcel están acompañados y tienen una mejor calidad de vida.

Lo más conmovedor de este hecho es que una vez cumplen con su tiempo en prisión, los abuelos roban de nuevo con el único objetivo de regresar a la cárcel.

Un adulto mayor en Japón gana 780.000 yenes anuales, esto equivale a unos Q63 mil para sostenerse 365 días, esto es, los cuales son insuficientes si se tienen en cuenta los gastos de esta población.

El costo de vida normal y en buenas condiciones de un anciano en Japón equivale a mucho más.

Cientos de ancianos viven solos y casi nunca tiene contacto con sus familias por lo que sufren de soledad y depresión extrema, por esto, muchos ancianos ven en las prisiones una ‘salvación’.

Hay que destacar que los centros penitenciarios en Japón permanecen en óptimas condiciones y prestan un excelente servicio a los reclusos.

Debido a este fenómeno social las prisiones en Japón se han convertido en residencias para personas de la tercera edad, lo que ha hecho que hasta las funciones de los guardias de seguridad cambien.  

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