Alimentos que nunca debes poner en el congelador | Impacto!

Alimentos que nunca debes poner en el congelador

Alimentos que nunca debes poner en el congelador

Conoce cuáles son las razones.

Muchos de estos alimentos pierden sus nutrientes al congelarlos y son invadidos por las bacterias.

A pesar de que cualquiera podría pensar que congelar los alimentos es una de las mejores maneras de preservarlos para consumirlos después, no todos estos deberían conservarse de esta forma, ya que algunos pueden perder su sabor, textura e incluso dañar tu refrigerador y tu bolsillo.

Pero lo más preocupante es que muchos de estos alimentos pierden sus nutrientes al congelarlos y son invadidos por las bacterias, lo que hace que sean un grave peligro para la salud de quienes los comen. Así lo afirma Kevin Murphy, profesor y presidente de Servicios de Hospitalidad en el Rosen College of Hospitality Management de la University of Central Florida y experto en higiene y seguridad alimentaria.

Estos son los 10 alimentos que el experto recomienda nunca meter en el congelador:

Líquidos en contenedores sellados. Murphy asegura que los líquidos en recipientes de vidrio pueden explotar en el congelador. Incluso las latas y los recipientes de plástico también pueden estallar, ocasionando un accidente, daños al aparato y mucho trabajo de limpieza.

Huevos crudos. A pesar de que ciertas personas afirman que es buena idea meterlos la nevera, Murphy recomienda no hacerlo, ya que también pueden estallar cuando se congelan. “A medida que las cosas se enfrían, se contraen. Lo que les sucede a los líquidos cuando alcanzan el punto de congelación es que experimentan una ola expansiva”, afirma Murphy.

Lechuga. Al comprar la lechuga fresca en el mercado, puede observarse que tiene una textura crujiente. Después del proceso de congelación esta textura desaparece, perdiendo toda su frescura. “La lechuga se transformará de algo verde y crujiente a una masa blanda y aguada, inutilizable, después de sacarla del congelador”, dice Murphy.

Frutas y verduras frescas. Murphy afirma que la mayoría de los congeladores domésticos no son capaces de manejar las temperaturas para un correcto proceso de congelación de frutas y verduras frescas. “Si quieres frutas y vegetales congelados, entonces cómpralos de esa manera. Los fabricantes tienen el equipo para congelar frutas y verduras de manera adecuada”, recomienda Murphy.

Carne, pescado o aves crudas. De acuerdo con Murphy, la carne se somete a un proceso de congelación con temperaturas de 80 grados bajo cero para evitar la proliferación de bacterias. “Cuando se vuelve a congelar la carne a una temperatura de congelación normal en el hogar, por lo general alrededor de cero grados, la carne se vuelve dura y no sabe bien”, afirma. Este cambio de temperatura causa la aparición de bacterias y el deterioro de la carne.

Alimentos fritos. Si estás pensando en meter a la nevera aquellas sobras de papas o pollo frito, no deberías hacerlo. Murphy advierte que las bajas temperaturas podrían causar que los alimentos fritos pierdan su textura crujiente y su sabor, al recalentarse.

Leche, crema agria y otros lácteos. De acuerdo con el Consorcio Internacional de Genómica de la Leche, ésta puede congelarse de uno a tres meses. Sin embargo, Murphy advierte que es muy posible que la leche y otros lácteos no sean los mismos después de congelarse. “Una vez que estos lácteos se descongelan, se separarán en agua y materia cuajada”, afirma.

Papas crudas. “En una papa cruda, el agua y el almidón no se congelan bien, así que solo se obtiene un maloliente y granuloso desorden”, dice Murphy. Así que, si se desea congelar algún platillo que contenga papas, es mejor dejar las papas crudas y cocinarlas cuando se vaya servir el platillo.

Granos de café o café molido. Guardar el café en la nevera no es una buena idea, según Murphy, ya que podría absorber otros sabores y olores del congelador; además de la humedad de otros productos, lo que lo arruinaría por completo y lo volvería peligroso para la salud.

Hierbas frescas. Las células se expanden en el proceso de congelación, lo que ocasiona su descomposición “Cuando se congelan las hierbas a temperaturas de congelación regulares, aproximadamente cero grados, tiene lugar una contracción. Las hierbas permanecen congeladas, pero cuando se les descongelan, se obtiene una papilla blanda nada apetitosa y dañina”, afirma el experto.

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